MANOS BLANCAS POR LA PAZ... MISILES NEGROS POR LA GUERRA(1-2-2003)
¡Que contrasentidos tiene la vida! Una vida que la humanidad no respeta... una vida que tratamos de hacerla más complicada de lo que ya es.
Hace varios días, concretamente el 30 de enero, con motivo del Día Mundial Escolar por la Paz y la No Violencia, todos o casi todos los colegios de España, habrán celebrado este día. Cada uno lo haría a su forma... a su manera, pero en todos ellos, el significado que cada niño o cada niña le dieran a la palabra paz, no será ni más ni menos puro al que le puedan dar los niños de cualquier otro lugar del mundo.
Estaba paseando, y en la plaza de mi pueblo estaban todos los colegios reunidos, para realizar distintos actos programados para la ocasión. Llamó poderosamente mi atención el que cientos de niños habían recortado, con la forma de su propia mano, multitud de manitas blancas de papel, e iban pegándolas una a una, en una inmensa cartulina azul, escribiendo en ella la palabra PAZ. Al mismo tiempo, otros niños, iban subiendo a un escenario para hacer lectura de unas palabras, que para algunos adultos ya parecen no tener sentido.
Y digo que qué contrasentidos tiene la vida, porque mientras unos niños escribían paz, con sus manos blancas, en otros lugares del mundo se están preparando misiles negros para la guerra. Una guerra que parece inminente, y que sólo un milagro podría detener... una guerra, que unos dicen que es para protegernos del enemigo, y otros que por motivos económicos, en concreto por el codiciado oro negro.
Oro negro: un pastel invisible que ya se está repartiendo entre todos los partidarios de esta guerra, sin ni siquiera haberla empezado, y todavía menos ganado. Pero lo importante no es ya quien gane o pierda, porque desgraciadamente es muy fácil preparar una guerra si luego no vas a luchar en ella, porque evidentemente ni Bush ni Husein irán al frente y menos sufrir algún daño.
Porque aunque se diga que sólo se atacan objetivos militares y puntos estratégicos, todos sabemos que al final quien realmente pagará las consencuencias es el pueblo iraquí. Una población civil, que aparte de sus ideas religiosas y sus costumbres (que tanto ellos como nosotros hacemos que sean incompatibles), nos olvidamos que son personas como nosotros (¿se imaginan una guerra entre los leones de Uganda y los de Kenia?).
Y no puedo pasar por alto, que entre ellos también hay niños... unos niños que, al igual que los nuestros, hablan de la paz. Yo sólo me quedo con la triste visión, de los despliegues militares, de aviones, de estrategias, de negociaciones... de misiles negros por la GUERRA, y la bella imagen de ver a unos niños dejando volar sus manos, como blancas palomas hacia el cielo, buscando un resquicio de PAZ.
¡Que contrasentidos tiene la vida! Una vida que la humanidad no respeta... una vida que tratamos de hacerla más complicada de lo que ya es.
Hace varios días, concretamente el 30 de enero, con motivo del Día Mundial Escolar por la Paz y la No Violencia, todos o casi todos los colegios de España, habrán celebrado este día. Cada uno lo haría a su forma... a su manera, pero en todos ellos, el significado que cada niño o cada niña le dieran a la palabra paz, no será ni más ni menos puro al que le puedan dar los niños de cualquier otro lugar del mundo.
Estaba paseando, y en la plaza de mi pueblo estaban todos los colegios reunidos, para realizar distintos actos programados para la ocasión. Llamó poderosamente mi atención el que cientos de niños habían recortado, con la forma de su propia mano, multitud de manitas blancas de papel, e iban pegándolas una a una, en una inmensa cartulina azul, escribiendo en ella la palabra PAZ. Al mismo tiempo, otros niños, iban subiendo a un escenario para hacer lectura de unas palabras, que para algunos adultos ya parecen no tener sentido.
Y digo que qué contrasentidos tiene la vida, porque mientras unos niños escribían paz, con sus manos blancas, en otros lugares del mundo se están preparando misiles negros para la guerra. Una guerra que parece inminente, y que sólo un milagro podría detener... una guerra, que unos dicen que es para protegernos del enemigo, y otros que por motivos económicos, en concreto por el codiciado oro negro.
Oro negro: un pastel invisible que ya se está repartiendo entre todos los partidarios de esta guerra, sin ni siquiera haberla empezado, y todavía menos ganado. Pero lo importante no es ya quien gane o pierda, porque desgraciadamente es muy fácil preparar una guerra si luego no vas a luchar en ella, porque evidentemente ni Bush ni Husein irán al frente y menos sufrir algún daño.
Porque aunque se diga que sólo se atacan objetivos militares y puntos estratégicos, todos sabemos que al final quien realmente pagará las consencuencias es el pueblo iraquí. Una población civil, que aparte de sus ideas religiosas y sus costumbres (que tanto ellos como nosotros hacemos que sean incompatibles), nos olvidamos que son personas como nosotros (¿se imaginan una guerra entre los leones de Uganda y los de Kenia?).
Y no puedo pasar por alto, que entre ellos también hay niños... unos niños que, al igual que los nuestros, hablan de la paz. Yo sólo me quedo con la triste visión, de los despliegues militares, de aviones, de estrategias, de negociaciones... de misiles negros por la GUERRA, y la bella imagen de ver a unos niños dejando volar sus manos, como blancas palomas hacia el cielo, buscando un resquicio de PAZ.
©®Diana Rodrigo Ruiz


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