SAN VALENTÍN (18-2-2003)
Hace unos días, como todos los años, se celebró la festividad de San Valentín, o como más se la conoce: “el día de los enamorados”.
Muchos serían los que se regalaran: bombones, colonia, flores (rosas sobre todo), amén de otros más extravagantes y raros, y desde luego no podemos olvidarnos de la cenita del día. Había donde elegir, ya que semanas antes se podían ver los anuncios de diversos restaurantes en carteles, periódicos e incluso escucharlos en cadenas de radio. Unos con reserva y otros en función de cuando fueras llegando, hubo casos que incluso a las doce de la noche había que hacer cola, como en chinos, hamburgueserías, pizzerías... donde muchos acabamos cenando.
De este día se pueden tener diversas opiniones, la que más se discute es en la que unos dicen que se trata de “Romanticismo” y otros, que de “Negocio”. Mirado desde la segunda postura no es menos cierto, que para los comerciantes, restauradores y otros, es un día estupendo para las ventas. Y desde el punto de vista más romántico, decir que es un día en el que la gente nos volvemos más sensibles, más amables, más cariñosos... (vamos, como una prolongación de la navidad).
También, la opinión depende mucho de la situación personal de cada uno, ya que para algunos de los que tienen pareja, es un día especial, pero casi para todos los que no la tienen, el asunto, es un completo negocio.
De este día hay cosas que me gustan y otras que no. Una de ellas, es que parece como si existiese una competición, de haber quien regala más. Como casos, de “por favor deme doce rosas que mi vecino le ha llevado a su mujer media docena, y no quiero que pase envidia”, porque claro con lemas como “cuanto mayor sea el tamaño del pedrusco del anillo mayor será su amor... demuéstreselo”, a los que la inmensa mayoría hacen caso.
Por otro lado, no se debería esperar a este día para quererse, ni para tener un detalle con la persona amada, si no que se debería querer todos los días por igual. Pero claro, si este día no existiese, todos los días serían iguales y ninguno especial, en el que aparentamos querernos más, o al menos se demuestra... También, no menos cierto, que si no existiese “el 14 de Febrero” nos inventariamos algo parecido, porque el ser humano necesita de celebraciones para dar sentido a su existencia.
Luego tópicos, como que parece que la mujer es más protagonista que el hombre; porque, por ejemplo en el caso de la lencería, todas las tiendas tenían llenos sus escaparates de lencería femenina, pero en bien pocos había algún que otro tanga masculino. O “demuéstrale cuanto la quieres con flores” yo me pregunto, si el hombre no tiene derecho a una flor.
Bueno, esto son solamente algunas pinceladas del asunto, ya, saquen ustedes sus propias conclusiones.
Hace unos días, como todos los años, se celebró la festividad de San Valentín, o como más se la conoce: “el día de los enamorados”.
Muchos serían los que se regalaran: bombones, colonia, flores (rosas sobre todo), amén de otros más extravagantes y raros, y desde luego no podemos olvidarnos de la cenita del día. Había donde elegir, ya que semanas antes se podían ver los anuncios de diversos restaurantes en carteles, periódicos e incluso escucharlos en cadenas de radio. Unos con reserva y otros en función de cuando fueras llegando, hubo casos que incluso a las doce de la noche había que hacer cola, como en chinos, hamburgueserías, pizzerías... donde muchos acabamos cenando.
De este día se pueden tener diversas opiniones, la que más se discute es en la que unos dicen que se trata de “Romanticismo” y otros, que de “Negocio”. Mirado desde la segunda postura no es menos cierto, que para los comerciantes, restauradores y otros, es un día estupendo para las ventas. Y desde el punto de vista más romántico, decir que es un día en el que la gente nos volvemos más sensibles, más amables, más cariñosos... (vamos, como una prolongación de la navidad).
También, la opinión depende mucho de la situación personal de cada uno, ya que para algunos de los que tienen pareja, es un día especial, pero casi para todos los que no la tienen, el asunto, es un completo negocio.
De este día hay cosas que me gustan y otras que no. Una de ellas, es que parece como si existiese una competición, de haber quien regala más. Como casos, de “por favor deme doce rosas que mi vecino le ha llevado a su mujer media docena, y no quiero que pase envidia”, porque claro con lemas como “cuanto mayor sea el tamaño del pedrusco del anillo mayor será su amor... demuéstreselo”, a los que la inmensa mayoría hacen caso.
Por otro lado, no se debería esperar a este día para quererse, ni para tener un detalle con la persona amada, si no que se debería querer todos los días por igual. Pero claro, si este día no existiese, todos los días serían iguales y ninguno especial, en el que aparentamos querernos más, o al menos se demuestra... También, no menos cierto, que si no existiese “el 14 de Febrero” nos inventariamos algo parecido, porque el ser humano necesita de celebraciones para dar sentido a su existencia.
Luego tópicos, como que parece que la mujer es más protagonista que el hombre; porque, por ejemplo en el caso de la lencería, todas las tiendas tenían llenos sus escaparates de lencería femenina, pero en bien pocos había algún que otro tanga masculino. O “demuéstrale cuanto la quieres con flores” yo me pregunto, si el hombre no tiene derecho a una flor.
Bueno, esto son solamente algunas pinceladas del asunto, ya, saquen ustedes sus propias conclusiones.
©®Diana Rodrigo Ruiz


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