EL DÍA DEL PADRE(17-3-03)
En esta ocasión vengo a escribirles sobre el día del padre... un día que siempre hemos celebrado en casa desde que tengo uso de razón. Nunca me he olvidado de felicitar a mi padre y este año no va a ser menos. Desde pequeña, con regalo o no, siempre le he felicitado; aunque fuera solamente con un beso y una sonrisa... Recuerdo una de aquellas veces, yo tenía más o menos ocho años y no tenía regalo para él, así que antes de que se despertara fui corriendo a comprarle un clavel blanco.
Porque también para los hijos es un día especial, incluso para los más pequeños, que están deseando que llegue el día para regalar a sus padres lo que semanas antes hicieron en los colegios: llaveros de madera, cajas para puros de escayola, un dibujo... etc.
Desgraciadamente no voy a felicitar a todos los padres. No a los que maltratan y abusan arruinando la ternura de la infancia, tampoco a los que utilizan al niño como si fuera una moneda de cambio en caso de divorcio, ni a los que abandonan condenando a su hijo a vivir sin su presencia... Tampoco voy a felicitar a todos los hijos, porque no sólo los padres maltratan, abusan y abandonan. También sé de algunos que los olvidan en un asilo sin visitas, que les niegan la sonrisa de un nieto o el abrazo del hogar.
Pero salvo estos casos, que espero que sean los menos, hay una verdad que nadie puede borrar: “Todo padre tiene derecho a su hijo y todo hijo tiene derecho a su padre” Ya que es un hecho natural y necesario, el que todo niño crezca con la presencia paterna y materna, ninguna de las partes es sustituible aunque algunos se empeñen en decirlo o hacerlo.
Así que aprovecho esta ocasión para felicitar a casi todos los padres: a aquellos que aunque aún no han experimentado semejante aventura, llevan un padre dentro; a los que hoy mismo lo están siendo por primera vez o de nuevo, y a todos los demás que hoy celebran este día con los suyos y prometen ser mejores padres... También a casi todos los hijos, porque como he dicho antes también es un día especial para nosotros... felicitar a todos, desde los más pequeños a los mayores... que seguro tratarán de sorprender a sus padres y prometerles ser mejores hijos.
También quiero felicitar a todos los que son padres e hijos en mi familia. Y en especial a mi padre. En primer lugar por el padre que tuvo, que aunque ya no está entre nosotros, sé que cada día le recuerda. También, por llevar más de dos décadas siendo nuestro padre. Por eso también quiero felicitarnos a mí y a mi hermano, por tener un padre como el que tenemos, con sus virtudes y defectos, pero un padre al que respetamos y queremos.
En esta ocasión vengo a escribirles sobre el día del padre... un día que siempre hemos celebrado en casa desde que tengo uso de razón. Nunca me he olvidado de felicitar a mi padre y este año no va a ser menos. Desde pequeña, con regalo o no, siempre le he felicitado; aunque fuera solamente con un beso y una sonrisa... Recuerdo una de aquellas veces, yo tenía más o menos ocho años y no tenía regalo para él, así que antes de que se despertara fui corriendo a comprarle un clavel blanco.
Porque también para los hijos es un día especial, incluso para los más pequeños, que están deseando que llegue el día para regalar a sus padres lo que semanas antes hicieron en los colegios: llaveros de madera, cajas para puros de escayola, un dibujo... etc.
Desgraciadamente no voy a felicitar a todos los padres. No a los que maltratan y abusan arruinando la ternura de la infancia, tampoco a los que utilizan al niño como si fuera una moneda de cambio en caso de divorcio, ni a los que abandonan condenando a su hijo a vivir sin su presencia... Tampoco voy a felicitar a todos los hijos, porque no sólo los padres maltratan, abusan y abandonan. También sé de algunos que los olvidan en un asilo sin visitas, que les niegan la sonrisa de un nieto o el abrazo del hogar.
Pero salvo estos casos, que espero que sean los menos, hay una verdad que nadie puede borrar: “Todo padre tiene derecho a su hijo y todo hijo tiene derecho a su padre” Ya que es un hecho natural y necesario, el que todo niño crezca con la presencia paterna y materna, ninguna de las partes es sustituible aunque algunos se empeñen en decirlo o hacerlo.
Así que aprovecho esta ocasión para felicitar a casi todos los padres: a aquellos que aunque aún no han experimentado semejante aventura, llevan un padre dentro; a los que hoy mismo lo están siendo por primera vez o de nuevo, y a todos los demás que hoy celebran este día con los suyos y prometen ser mejores padres... También a casi todos los hijos, porque como he dicho antes también es un día especial para nosotros... felicitar a todos, desde los más pequeños a los mayores... que seguro tratarán de sorprender a sus padres y prometerles ser mejores hijos.
También quiero felicitar a todos los que son padres e hijos en mi familia. Y en especial a mi padre. En primer lugar por el padre que tuvo, que aunque ya no está entre nosotros, sé que cada día le recuerda. También, por llevar más de dos décadas siendo nuestro padre. Por eso también quiero felicitarnos a mí y a mi hermano, por tener un padre como el que tenemos, con sus virtudes y defectos, pero un padre al que respetamos y queremos.
©®Diana Rodrigo Ruiz


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