¿QUIÉN LE PONDRÁ EL CASCABEL AL GATO?(2-4-2003)
Hoy me pregunto ¿quién detendrá a Estados Unidos? ¿Quién parará su avance en el dominio del mundo, qué este país está llevando a cabo? Un avance que resulta imparable y que tal vez nos suponga a todos algo terrible. Un avance al que nadie se atreve a rechistar, solamente a negociar la mejor forma posible de sacar alguna ventaja de todo esto.
Gracias a esta superpotencia prepotente estamos en tiempos de guerra... tiempos, en los que muchos gobiernos decidieron dejar de hablar de paz (bueno, si que hablan de ella, pero de una paz maquillada de guerra preventiva) y tiempos, en los que la opinión del mundo entero es la de un rechazo unánime a la guerra que desarrollan Estados Unidos y sus secuaces en territorio iraquí.
Así que el mundo se enfrenta ante la siguiente situación: en la que la voz de los ciudadanos clama por la paz y un Estados Unidos sin freno -que ni la ONU se atreve a decirle o pedirle nada-. Una ONU que sólo se le ocurre negociar la ayuda humanitaria destinada a IRAK y un posible gobierno para un IRAK sin trono... un trono dictado por uno de los últimos dictadores que quedan en el mundo. Uno de los últimos vestigios de una humanidad deshumanizada que pensábamos todos ya extinguida.
Y la gente empieza a estar cansada de todo esto. A lo que tenemos que sumarle también las mentiras informativas que nos cuentan, las diferencias que nos quieren hacer ver entre unos y otros... entre buenos y malos, y tanta prepotencia de algunos países. Una prepotencia que aumenta en función del poder sobre todo económico.
¡Que lástima que lo único que ya mueva al mundo sea el dinero! Que lo único que haya promovido esta guerra sea el control de los pozos petrolíferos de Irak (aunque nos hayan hecho creer, que es por prevenir al mundo de un posible ataque con armas químicas por parte de Irak) Ha veces creo que los gobiernos se piensan que la población es tonta. ¡Señores, que ya no hay tanta incultura!
No entiendo tanta hipocresía, tanta mentira y tanta ambición. Aunque siguiendo la trayectoria de casi todas las guerras en las que ha intervenido Estados Unidos, se puede comprender muchas cosas... oportunismo, interés y desprecio por todo aquello que no represente a la bandera americana. Una bandera manchada de sangre de miles y miles de inocentes por los siglos de los siglos.
Y yo me pregunto ¿quién detendrá esto? ¿Habrá que dejar que continúe semejante barbarie? ¿Qué es lo mejor que podemos hacer: someternos a la voluntad de Estados Unidos? Aún sabiendo que ni uniéndose el mundo entero se podría detener el envite armamentístico de Estados Unidos, me indigna el pensar que no se pueda hacer nada; y que lo único que nos queda, es la voz para pedir por una paz condicionada a los deseos americanos.
¿Se atreverá alguien a ponerle el cascabel al gato? Un gato que está devorando el mundo entero como si fuera un inofensivo ratoncillo, que está destrozando todo lo que se pone a su paso. ¿Qué debemos hacer? Sólo se me ocurren las dos únicas posibilidades, que seguramente se plantearan todos en la tierra:
-Someternos a la voluntad de Estados Unidos.
-O revelarnos y nos vuelen en mil pedazos.
Ya ven ustedes que no es nada fácil tomar una decisión. Sólo espero que ocurra lo que ocurra y decidan lo que decidan los gobiernos, llegue lo más pronto posible la solución de este conflicto.
Hoy me pregunto ¿quién detendrá a Estados Unidos? ¿Quién parará su avance en el dominio del mundo, qué este país está llevando a cabo? Un avance que resulta imparable y que tal vez nos suponga a todos algo terrible. Un avance al que nadie se atreve a rechistar, solamente a negociar la mejor forma posible de sacar alguna ventaja de todo esto.
Gracias a esta superpotencia prepotente estamos en tiempos de guerra... tiempos, en los que muchos gobiernos decidieron dejar de hablar de paz (bueno, si que hablan de ella, pero de una paz maquillada de guerra preventiva) y tiempos, en los que la opinión del mundo entero es la de un rechazo unánime a la guerra que desarrollan Estados Unidos y sus secuaces en territorio iraquí.
Así que el mundo se enfrenta ante la siguiente situación: en la que la voz de los ciudadanos clama por la paz y un Estados Unidos sin freno -que ni la ONU se atreve a decirle o pedirle nada-. Una ONU que sólo se le ocurre negociar la ayuda humanitaria destinada a IRAK y un posible gobierno para un IRAK sin trono... un trono dictado por uno de los últimos dictadores que quedan en el mundo. Uno de los últimos vestigios de una humanidad deshumanizada que pensábamos todos ya extinguida.
Y la gente empieza a estar cansada de todo esto. A lo que tenemos que sumarle también las mentiras informativas que nos cuentan, las diferencias que nos quieren hacer ver entre unos y otros... entre buenos y malos, y tanta prepotencia de algunos países. Una prepotencia que aumenta en función del poder sobre todo económico.
¡Que lástima que lo único que ya mueva al mundo sea el dinero! Que lo único que haya promovido esta guerra sea el control de los pozos petrolíferos de Irak (aunque nos hayan hecho creer, que es por prevenir al mundo de un posible ataque con armas químicas por parte de Irak) Ha veces creo que los gobiernos se piensan que la población es tonta. ¡Señores, que ya no hay tanta incultura!
No entiendo tanta hipocresía, tanta mentira y tanta ambición. Aunque siguiendo la trayectoria de casi todas las guerras en las que ha intervenido Estados Unidos, se puede comprender muchas cosas... oportunismo, interés y desprecio por todo aquello que no represente a la bandera americana. Una bandera manchada de sangre de miles y miles de inocentes por los siglos de los siglos.
Y yo me pregunto ¿quién detendrá esto? ¿Habrá que dejar que continúe semejante barbarie? ¿Qué es lo mejor que podemos hacer: someternos a la voluntad de Estados Unidos? Aún sabiendo que ni uniéndose el mundo entero se podría detener el envite armamentístico de Estados Unidos, me indigna el pensar que no se pueda hacer nada; y que lo único que nos queda, es la voz para pedir por una paz condicionada a los deseos americanos.
¿Se atreverá alguien a ponerle el cascabel al gato? Un gato que está devorando el mundo entero como si fuera un inofensivo ratoncillo, que está destrozando todo lo que se pone a su paso. ¿Qué debemos hacer? Sólo se me ocurren las dos únicas posibilidades, que seguramente se plantearan todos en la tierra:
-Someternos a la voluntad de Estados Unidos.
-O revelarnos y nos vuelen en mil pedazos.
Ya ven ustedes que no es nada fácil tomar una decisión. Sólo espero que ocurra lo que ocurra y decidan lo que decidan los gobiernos, llegue lo más pronto posible la solución de este conflicto.
©®Diana Rodrigo Ruiz


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