miércoles, mayo 03, 2006

DE OTOÑO Y DE MUERTE(21-10-2003)

Hace ya exactamente un mes que nos llegó el otoño escandalosamente lluvioso y triste. Un otoño triste que muchos tardarán en olvidarlo y otros jamás lo conseguirán, y lluvioso porque así lo decidieron las inclemencias meteorológicas y también todas las lágrimas derramadas por miles de ojos.

A mí de siempre me gustó la llegada del otoño. Ver las primeras hojas cayéndose, los primeros mantos dorados en los suelos de las calles, el comienzo de las lluvias que duran todo el día, y las nieblas que presagian las incipientes heladas y por tanto el gélido y despiadado invierno. De siempre gocé paseando, paraguas en mano, por las largas calles y parques de mi ciudad pisando aquellas alfombras brillantes a la luz de las farolas.

Pero este otoño ha sido diferente por las tristes noticias que nos han acontecido, así tan de repente llegaron, como crueles pesadillas que nos asaltan en la noche y nos despiertan de un sueño hasta ese momento imperturbable. Y como con todas las desgracias, éstas, han hecho encogerse al corazón de toda España. Un corazón afectado por las barbaridades que ocurren tanto dentro como fuera de ella.

Cómo podremos olvidar el rostro del asesino de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof. Dos mujeres casi niñas aún, que un desalmado y asesino en serie, les segó la vida sin ninguna impunidad. Un asesino que no pensó en todo lo que se llevaba por delante, cuando a una a cuchilladas y a otra con sus propias manos les arrebataba todos los sueños y todos los otoños que les hubiera dado aún el destino.

Este caso nos conmocionó a todos, tanto hace dos años con la muerte de Rocío Wanninkhof y el que hasta entonces creíamos su desenlace y juicio mediático contra Dolores Vázquez -la que en estos momentos resulta ser inocente-, como la desaparición y después macabro hallazgo del cuerpo sin vida de Sonia Carabantes. Posteriormente nos llegaba el retrato del asesino de ambas y la conmoción, y la rabia, y la indignación de toda España.

Pero a este otoño no le bastó afortunadamente con todas las lágrimas que se derramaron por Sonia y Rocío. Y digo afortunadamente, porque también y por fin vimos los ojos del asesino de los dos mayores misterios que desde hace una década y hasta hace unos días había sufrido la localidad de Valdepeñas.

Una madrugada y delante de mi ordenador me asaltaba la noticia, habían hallado el cadáver de Rosana Maroto “gracias” a las indicaciones que había dado el asesino de la célebre pareja de novios de Valdepeñas (Ángel Ibáñez y Sara Dótor). Entonces se derrumbó la vana esperanza que aún conservaban la familia, amigos y toda España de encontrar a Rosana Maroto con vida.

Entonces en otoños como este, todos nos preguntamos que clase de personas serán y que naturaleza humana pueden tener estos dos seres asesinos; de los que no pienso decir el nombre porque no se merecen ni nombrarlos. Todos nos estremecimos con el frío que dejaba la lluvia en el cuerpo y las lágrimas que estas barbaridades nos dejaban en el alma.

Y este otoño, que se cernía hermoso, se ha vuelto gris y triste. Un otoño que jamás volveremos a disfrutar de igual manera, por no tener entre nosotros a Sonia, Rocío, Ángel y Sara.

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