LA PIARA (7-7-03)
Antiguamente los llamaban “la piara”. Estaba formada por un grupo de los quince o veinte ancianos más pobres y ajados de toda la comarca. Iban pidiendo de puerta en puerta jornada tras jornada, con el único fin de conseguir algo que echarse a la boca antes de la caída del sol.
Les daba igual que fueran puertas pobres y cenicientas, donde siempre encontraban una mano amiga que los ayudaba, a pesar de que a veces esta también rozaba el límite del hambre absoluta. También llamaban a puertas bastante más acaudaladas pero menos consideradas, en las que encontraban únicamente una voz malsonante y un portazo, o bien los que corrían más suerte alguna limosna en forma de sobras y migajas.
Después cuando caía la noche, en la más absoluta intimidad y bajo un techo semiderruido, que también compartían en muchas ocasiones, se repartían las que se podía llamar “las ganancias” de un duro día de limosnas. Eran como decían aún los más jóvenes “los viejos que ya no sirven para nada”.
Esto ocurría con todos los ancianos sin parientes que pudieran y quisieran mantenerlos y sin medios para poder albergarse en un asilo. Y sucedía en todas las localidades españolas antes de implantarse un rudimentario sistema de pensiones, que al menos les daba para subsistir.
Posteriormente la economía española fue mejorando y con ella el sistema de pensiones español que se vio fortalecido con la firma del Pacto de Toledo, donde se aseguraba la permanencia de las pensiones españolas contra vientos y mareas. A su vez también mejoró la calidad y esperanza de vida.
Pero como todo tiene sus limitaciones y todo lo bueno se acaba, ahora vemos que aquel sistema de pensiones navega rumbo a una situación llena de turbulencias y tormentas que puede desestabilizar e incluso hacer naufragar aquel “fuerte Pacto de Toledo” que ahora más que nunca parece tan débil.
Pero a pesar de las advertencias de la OCDE y de la Unión Europea acerca de la inviabilidad del sistema de pensiones actual, que sin duda y sin ser catastrofistas va irremediablemente a una situación insostenible, el gobierno español hace caso omiso y se escuda en soluciones poco creíbles y contradictorias: “hay mayor número de contribuyentes ahora que nunca” y también mayor número de personas que están haciendo derechos a una pensión futura, “la inmigración paliará la escasa tasa de natalidad española” pero también estos habitantes que tendrán a sus hijos en España, envejecerán y se sumarán a los ya residentes y que también por ser contribuyentes tendrán y deben tener derecho a su futura pensión.
Otros dan soluciones como crear fondos de pensiones, aumentar los impuestos, dejar acceder gradualmente a empresas privadas para controlar parcialmente el sistema de pensiones... en fin ya que está todo capitalizado pues también vamos a capitalizar este tema tan delicado.
Lo que está claro que para dentro de 25-50 años habrá mayor número de jubilados que de trabajadores activos. Y que para un anciano del futuro, que si no me muero antes podría ser yo, las cosas se están poniendo muy negras. En fin, esperemos que los que tienen que solucionar este problema que se viene encima sean capaces de hacerlo, porque sino nos vemos trabajando a los 70 e incluso podría llegarse a la situación más oscura del pasado: La Piara.


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