domingo, diciembre 25, 2005

¡DA GUSTO ESTAR EN CAMPAÑA ELECTORAL!(13-5-2003)


¡Da gusto estar en campaña electoral! ¡Cuánto nos quieren de repente los políticos! Se han fijado ustedes en estos últimos días que no hacen nada más que prometer y prometer de todo, hasta las cosas más inverosímiles. Y por cierto, es curioso como coinciden en la programación electoral. Si alguien se la lee puede fijarse que en los puntos importantes todos nos vienen a decir lo mismo:

¡Bajaremos los impuestos y los precios!
¡Crearemos más trabajo!
¡Mejoraremos la sanidad y las listas de espera!...

Y más, y más... Y naturalmente sí que bajan los impuestos durante unos meses, pero pasados estos, una mañana al levantarte te das cuentan que pagas lo mismo que pagabas antes. Sobre el trabajo pues más de lo mismo y hablando de las listas de espera que les voy a contar; no se hagan ilusiones que seguirán igual. Pero mientras dure lo bueno nosotros, los ciudadanos, nos dejaremos querer.

Otro aspecto interesante de las campañas electorales es que todos los políticos de repente sienten una curiosidad cultural fulminante, ya que se les puede ver en casi todos los actos culturales que se organizan en la ciudad. Lo que más gracia me hace, es la forma de buscar el objetivo del periodista en cuestión... ¡haber sonrían que salgamos guapos!. Así que cuando ves la foto ellos salen con una sonrisa de oreja a oreja. Y aunque a usted no se lo han dicho, después entre bambalinas les duelen las comisuras de tanto sonreír... pero no se preocupen que tendrán masajistas faciales... amen de otros redactores de discursos, asesores de imagen...

Y relacionado con los asesores de imagen está todo lo que conlleva la publicidad, y con esta la indispensable campaña electoral: carteles, chapas, folletos, coches ensordecedores con las canciones de cada partido, globos con logotipo... vamos, todo lo que se hace en una campaña. Lo curioso del asunto, que a pesar de llenar la ciudad con todo lo anterior, creo que nadie le hace mucho caso. El ejemplo está en los carteles que cuelgan de las farolas: si vas conduciendo no te vas a parar a mirarlo, a no ser que los cuelguen de un semáforo y cada vez que se ponga en rojo el conductor no le quede más remedio que ver el susodicho cartel.

Luego está la carrera de conseguir votos, porque desde que se da el pistoletazo de salida para que comience la campaña, todos se lanzan a las calles como descosidos buscando votos. Pero creo que eso de conseguir votos es muy circunstancial, ya que la persona que lo tiene clarísimo es difícil convencerla de lo contrario con una sonrisita. Pero también es cierto que los habrá que voten al que les resulte más guapo o simpático.

De todas formas y a pesar de lo que os cuento me alegra que haya campaña electoral. Al menos así, cada cuatro años los políticos se acuerdan de las tareas pendientes y se dignan a mirar un poquito al pueblo y a escucharte (se supone) y a prometernos que bajaran los impuestos, que encontraremos un trabajo mejor y que las patatas se venderán más baratas en el supermercado. Por todo esto: ¡Que lastima, que no haya campaña electoral más a menudo! ¡Porque da gusto cuanto nos quieren ahora los políticos!
©®Diana Rodrigo Ruiz

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