PICORES EN PRIMAVERA(4-4-2006)
Era un cálido día de la recién estrenada primavera; un día de sol brillante con sus pajaritos piando en los árboles y en las calles, con las flores en plena ebullición de color y aroma... es decir, como denominamos los amantes de la naturaleza: todo un día cargado de hermosura. Y en aquellas horas de felicidad y alegría, mientras yo contemplaba y escuchaba contentísima a los pájaros, comenzé a sentir un simple picor en la pierna derecha, entonces en acto reflejo mis dedos se afanaban en encontrar el rincón de carne que ardía cada vez más. Una vez hayado mis uñas aprisa rascaban una y otra vez allí donde nacía el foco de mi malestar. Con ira y sin pausa la irritación se volvía más y más feroz, y también sin pausa mis uñas rascaban cada vez con mayor virulencia.
Entonces descubrí una pequeña roncha que se había puesto muy colorada debido a aquella tortura china a la que yo misma la había sometido, y pensé: “Me habrá picado un bicho”. Un bichito de esos que también han comenzado a salir recientemente, y que con sus alitas primorosas se pasean por todos los rincones de la ciudad. Posteriormente y siguiendo con mis descubrimientos encontré cuatro rojezes más desperdigadas alrededor de toda mi extremidad, pero incauta de mí no le hice el mayor caso.
Fueron pasando los días, y aurora tras aurora nacían más y más ronchas extendidas por todo mi cuerpo. Y por si acaso se había colado algún bicho en mi habitación la rocié con un spray antimosquitos, cambié las sábanas para asegurarme de que no había ningún animalillo suelto entre ellas y me dispuse a esperar un nuevo día cargada de impaciencia para ver si mi plan había surtido efecto: matar a los instrusos que me estaban señalando el cuerpo.
Pero por el contrario desperté con muchas más ronchas, y en la mañana del domingo –cuarto día después de mi primer hallazgo- decidí ir a Urgencias porque el tema se había extendido demasiado, ya no eran simples ronchas... ya eran macroronchas: abones como los llamó el médico.
Posteriormente y debido al tratamiento que me envío comprendí que ningún bicho se había atrevido a asaltarme en el lecho, ni había invadido mi sagrada piel... era algo mucho más sencillo: tenía una alergia. ¡Sorprendente! A mis 27 años, con la sangre ya curtida de varias enfermedades sencillas y otras más complejas, he comenzado a sufrir lo que se denomina Urticaria Aguda.
Era cierto que decían los especialistas que este año iban a atacar con mayor ahínco las alergías, pero como iba a pensar yo que iba a nacerme en las carnes una a mis años. Ahora la pregunta que deberán responderme es: ¿A qué le tengo alergía?
Entonces descubrí una pequeña roncha que se había puesto muy colorada debido a aquella tortura china a la que yo misma la había sometido, y pensé: “Me habrá picado un bicho”. Un bichito de esos que también han comenzado a salir recientemente, y que con sus alitas primorosas se pasean por todos los rincones de la ciudad. Posteriormente y siguiendo con mis descubrimientos encontré cuatro rojezes más desperdigadas alrededor de toda mi extremidad, pero incauta de mí no le hice el mayor caso.
Fueron pasando los días, y aurora tras aurora nacían más y más ronchas extendidas por todo mi cuerpo. Y por si acaso se había colado algún bicho en mi habitación la rocié con un spray antimosquitos, cambié las sábanas para asegurarme de que no había ningún animalillo suelto entre ellas y me dispuse a esperar un nuevo día cargada de impaciencia para ver si mi plan había surtido efecto: matar a los instrusos que me estaban señalando el cuerpo.
Pero por el contrario desperté con muchas más ronchas, y en la mañana del domingo –cuarto día después de mi primer hallazgo- decidí ir a Urgencias porque el tema se había extendido demasiado, ya no eran simples ronchas... ya eran macroronchas: abones como los llamó el médico.
Posteriormente y debido al tratamiento que me envío comprendí que ningún bicho se había atrevido a asaltarme en el lecho, ni había invadido mi sagrada piel... era algo mucho más sencillo: tenía una alergia. ¡Sorprendente! A mis 27 años, con la sangre ya curtida de varias enfermedades sencillas y otras más complejas, he comenzado a sufrir lo que se denomina Urticaria Aguda.
Era cierto que decían los especialistas que este año iban a atacar con mayor ahínco las alergías, pero como iba a pensar yo que iba a nacerme en las carnes una a mis años. Ahora la pregunta que deberán responderme es: ¿A qué le tengo alergía?


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