viernes, mayo 12, 2006

¡QUÉ IRONÍAS TIENE LA MUERTE!(31-1-2006)

1 de Enero: Pilar Pacheco y otra mujer marroquí, 4 de Enero: Begoña Bohoyo, 5 de Enero: Marie Margot, 10 de Enero: Catalina Cabezas, 12 de Enero: Alicia Murcia, 23 de Enero: Mujer boliviana, y 27 de Enero: Vanesa, de Ronda, 28 años.Y es que van ya ocho, ocho mujeres muertas a manos de sus parejas o ex-parejas, en tan sólo lo que llevamos de año: el mes de Enero.

Pero esta lacra social, que es la Violencia de Género, a veces presenta también ironías de la vida… pero mejor diremos: ¡Qué ironías tiene la muerte!. Porque Vanesa, mujer de 28 años, trabajadora de una inmobiliaria, amiga y familiar de algunos de los habitantes del pueblo de Ronda en la provincia de Málaga murió a manos de su ex-novio: Juan de 33 años, subinspector jefe de policía nacional también habitante, amigo y familiar de algunos incrédulos –como los de Vanesa- ciudadanos de Ronda.

Pero la ironía que tiene esta muerte es, que Juan era uno de los luchadores en contra de la Violencia de Género. Nada más y nada menos que representaba a la Policía en la Mesa Local contra la Violencia Género, además y según palabras de la Concejala por la Igualdad y la Mujer de Ronda -María José Martín de Haro-: “era un profundo conocedor de la Ley Integral contra la Violencia Doméstica y estaba especialmente sensibilizado con estos asuntos, estoy totalmente consternada, no había nada que hiciera esperar esto, ya que mostraba una gran implicación con la materia, y no sólo se limitaba a cumplir con su trabajo, además era un comunicador magnífico”

Pero en realidad Juan, por las mismas fechas (25 de Noviembre) en las que se conmemoraban actos con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género, comenzaba a realizar todo lo contrario a lo que defendía en su mensaje de repulsa en contra de los maltratadores. Sí, porque Vanesa comenzaba a sufrir un verdadero calvario. Juan sometió a la muchacha a una serie de acosos y amenazas que según varios allegados, fue lo que provocó que tiempo atrás Vanesa rompiera la relación amorosa que ambos mantenían.

Pero además del sufrimiento anterior, en el mismo momento de los hechos, Juan aprovechó las circunstancias especiales de confianza de la situación para matar a su ex-novia. Vanesa iba con una compañera del trabajo, entonces vieron al chico en las inmediaciones con su automóvil, y normalmente las invitó a llevarlas en coche a casa, y debido a que ambas pensaron que no sucedería nada, subieron. Entonces todo se sucedió deprisa: los ex-novios comenzaron a discutir, y ni corto ni perezoso Juan sacó la pistola y mató a sangre fría a Vanesa, y a su amiga la hirió levemente.

Lo posterior también es lo que suele suceder en otros casos de Violencia de Género, el hombre para exculpar su conciencia y memoria, se suicidó para acompañar a su pareja post-mortem. Los cobardes tiran la piedra y esconde la mano, y los cobardes como Juan se suicidan para después no sentir los remordimientos de conciencia –desde luego que sólo aquel que la tenga– que provocará el saber que has terminado con la vida de una persona a la que has amado. Pero desde luego la memoria de Vanesa jamás dejará descansar la suya en paz, que es lo que desea España por cada gota de sangre derramada con cada nueva muerte. Aunque en esta historia lo que más impactó fue el hecho de que Juan fuera un defensor en Contra de la Violencia de Género, así como militante activo por la causa, pero como en todos los cocidos siempre tiene que existir algún garbanzo negro –y añado podrido-. ¡Qué ironías que tiene la vida!¡Qué ironías tiene la muerte!

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