miércoles, mayo 03, 2006

11-MARZO-MADRID(16-3-2004)


Hoy el día amaneció oscuro, de un gris pardo como el de aquel día. El 11-M, como ya lo han bautizado unos por Marzo y otros por Madrid, me pilló justo a la salida de casa. Era muy temprano para recibir una llamada telefónica y por eso me sorprendió el timbre, pero una voz conocida me alertaba de que había ocurrido una gran desgracia. Aún era pronto para saber la magnitud de lo sucedido, nadie podía imaginar que sería tan alta la cifra de víctimas –muertos y heridos–.

Como todos los que tuvieran conocidos en Madrid, me apresuré a llamar a los amigos y conocidos que viven allí: Raquel, Lourdes, Raúl, Cati... y bueno aparte de algunas aprensiones de no poder localizarlos enseguida –debido al colapso de las líneas– llegó la tranquilidad al oír sus voces o al saber de ellos.

Todo se suspendió, las clases, la actividad en las calles e incluso la respiración del pueblo español, y se sucedieron enseguida los llantos, los nervios, las concentraciones espontáneas en cualquier rincón de las ciudades y una marea de solidaridad que recorrió España de punta a punta.

La historia de después ya la conocéis todos 200 muertos y alrededor de 1500 heridos, vidas y familias destrozadas para siempre –algunas no saben aún que ha sido de los suyos–, crespones negros, velas y flores, incredulidad, manifestaciones, protestas y silencio, mucho silencio. Silencio en las miradas y en las manos, silencio debajo del río de paraguas y en las caras pintadas de lágrimas... y miles de artículos en todas las páginas del mundo con las crudas imágenes del horror.

Y después pero sin calma, llega la incertidumbre de la autoría y también las especulaciones: ¿ETA o Al-qaeda? Incluso se llegó a creer que podía ser un ataque conjunto. Y poco a poco se fueron sabiendo cosas precipitadamente, casi por la presión ciudadana: nombres, nacionalidades, desmentidos y confirmaciones, sospechosos... hasta que hace casi unos días entre el dolor de los funerales se supo que todo había sido obra del terrorismo islámico... una obra cruel para recordarnos que hacía justo dos años y medio que también habían asesinado a más de 3000 personas en el “atentado de las Torres Gemelas”.

Muchos me dirán que esto es una crónica más de lo sucedido, y que por ello no debería pasar por alto las elecciones que tuvimos tres día después de aquella masacre. Unas elecciones que además de ser la fiesta de la democrática fue una reivindicación de los españoles como repulsa a los atentados ocurridos. Pero no voy a detenerme en analizar los resultados, ni las declaraciones de unos ni de otros, porque aún hoy estoy de luto y tengo triste.

Aún así no quiero quedarme con esta desesperanza, y voy a despedirme con una de las frases más bonitas de las que he leído y escuchado estos días: “Seré feo, pero tengo el corazón bonito”. Son las palabras de una de las víctimas mortales del 11-M: Juan Antonio Sánchez Quispe, un peruano que vino a España buscando un futuro mejor, que en mi pluma suenan: “Sucederán cosas feas, pero aún así tenemos un mundo bonito”.

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