SUEÑO MENTAL(13-1-2004)
Hoy en día estamos sufriendo una de las mayores y más peligrosas plagas que los seres humanos podemos sufrir: “El Sueño Mental”. Muchos de ustedes se preguntarán a que me refiero, pero antes les pediría que se acaben de leer este artículo hasta el final para no sacar conclusiones precipitadas.
El sueño mental o adormecimiento mental (como otros lo llaman) no es nada más que la modorra en la que se están sumiendo las mentes de algunos individuos que viven a nuestro alrededor. Para especificar algo más el asunto diremos que es la incapacidad de pensar que se instala en el cerebro de la persona afectada por este “mal”.
No es necesario hacer un análisis en profundidad o un ensayo sobre el tema, para darse cuenta de algunos de los síntomas de este problema:
La pérdida de interés por la cultura: A pocos vemos ya en los museos disfrutando de una exposición de pintura, escultura... Ni ya digamos el interés que se demuestra ante los libros, algo surrealista ahora que todo el mundo sabe leer. Son una parte bastante reducida de la población la que se decanta por este placer que nos permite conocer y vivir otras experiencias... abrir la mente hacia otros lugares y sobre todo pensar... Dejamos los libros a un lado por la televisión... ese caja tonta que cada vez nos enseña menos, ya ni la diferencia entre “cerca” y “lejos”. Ahora cuando se acude a ella, en la mayoría de las cadenas lo único que podemos encontrar es la diferencia entre “telebasura” y “cadena-privada-de pago-interesante”... aunque tenemos también que tirar una lanza por ella, al menos se siguen conservando concursos en los que tenemos que demostrar nuestros conocimientos culturales... y literarios... como es el caso de la última etapa del 1,2,3... a leer esta vez... dejamos este tema con la esperanza que al menos así se promueva la lectura.
La masificación: Cuando nos hablaron de globalización no se referían a la globalización mental si no a la económica... pero claro todo lo económico trae también lo social. Hoy en día la globalización se ha extendido al pensamiento, a las formas de diversión, a los gustos... y así podría extenderme hasta las últimas cosas que se hagan. Me centraré sobre todo en la diversión como forma de diversión: Hoy a pocos no encontraremos un sábado por la noche con su cubata y muertos de frío en mitad de la calle, si lo que todos denotan como botellón. Mi papel aquí no es juzgar a la gente que práctica esta forma de diversión, si no a aquellos que no saben divertirse de otra forma. Desgraciadamente hay pocos que se diviertan de otra forma, pero si usted lector es uno de los que podrían decirme que ocupen su tiempo de ocio en otras cosas, permítame felicitarle porque es toda una proeza.
...
Habría muchos otros síntomas de este “mal”, pero como todo tiene un limite, el espacio también pone fronteras. Pero no quiero despedirme de ustedes sin antes dejar una conclusión y un consejo sobre el tema:
No pongan límites a su mente: interésense por la cultura “lean, vean el mundo, viajen, estudien...”, piensen en la vida “el porqué de las cosas” (que ya ni los niños lo hacen)... despierten de esa modorra en la que se está sumiendo la sociedad y abran los ojos a todo que el mundo es maravilloso y hay mucho que contemplar.
No limiten su mente, ni su palabra.


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