LA AVENTURA DEL PEATÓN(16-12-2003)
Hasta hace poco la rutina de cruzar por la Ronda de Toledo, a la altura de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, era toda una odisea. Sí, toda una odisea, porque a pesar de existir un paso de peatones señalizado (pero sin semáforo) se daban una serie de circunstancias que hacía de esa zona un peligro diario para cualquier viandante.
Todos ustedes se preguntarán: ¿Por qué ese paso de peatones era tan peligroso? La primera de las razones es que de entrada la Ronda de Toledo es una de las calles más transitadas de Ciudad Real, tanto por peatones como por circulación de automóviles. La siguiente razón se debe a que el semáforo se encuentra a la salida de una curva y la tercera que a mi juicio había una mala distribución de semáforos.
Los conductores pueden decirme que hay demasiados semáforos a lo largo de toda la calle, pero lo cierto es que en aquel llamado “barrio universitario”, está lleno de colegios, institutos, residencias universitarias, facultades... por lo que el tránsito de peatones es elevado.
Pues dada la situación la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales se encontraba hasta hace sólo un par de semanas sin semáforo y sin control algunos, por lo que tanto peatones como circulación iba a su libre albedrío: conductores que sorprendían a numerosos peatones por no parar (incluso algunos acelerar para pasar antes) y otros conductores sorprendidos por los peatones por lanzarse decididos a cruzar la calle sin mirar si quiera.
Por lo que mañana hace dos semanas, que ocurrió lo que temíamos todos que ocurriese. Después de muchos accidentes en la zona, por coches parados en el paso de peatones envestidos por otros, por distintos atropellos a peatones, por numerosos sustos y otros, ocurrió uno de los más graves incidentes que lleva en su corta historia ese paso de peatones.
Una estudiante y compañera de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales fue atropellada por un camión a las 9:05 de la mañana, la que por desgracia perdió tres dedos de la mano derecha. Todo ocurrió muy deprisa, porque a mi llegada al mismo lugar para ir a clase (a eso de las 10 de la mañana) había una fila inmensa de gente colocada a lo largo de todo el paso de peatones. Esta fila impedía la circulación de todos los automóviles.
A mi llegada y después de contarme mis compañeros lo ocurrido, decidí sumarme a lo que me pareció una justa manifestación. Porque en ella lo único que se pedía es que se colocara el semáforo que después de dos años se había solicitado al Ayuntamiento de Ciudad Real. Después desde la facultad fuimos caminando hasta la plaza del Ayuntamiento para solicitar el semáforo, y de allí no nos movimos hasta que prometieron comenzar en ese mismo instante con las obras respectivas.
A pesar del frío que todos pasamos: de la nevada que nos calló encima, allí estuvimos estudiantes y profesores reclamando un semáforo, lo que nosotros denominamos nuestro “seguro de vida”. Desde entonces ya tenemos nuestro flamante semáforo allí colocado. Pero que desgracia que tuviera que ocurrir una desgracia como la sucedida para que nos hicieran caso.
Quisiera desde estas palabras llegar hasta mi compañera y decirle que no volverá a pasar nada como lo que ella sufrió, y desearle dentro de lo que pasó, una Feliz Navidad de todo corazón.


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