CUESTA DE ENERO(9.1.2005)
¿Cuánto nos cuesta Enero? ¿Qué ocurre en este mes maldito para el bolsillo? La respuesta primera es sencilla: “Terminaron las Navidades”. Navidad: Época del consumismo y del disfrute pleno del turrón y los polvorones... amen de otras cosas: familia, villancicos y luces brillantes. Así, mientras abríamos la ventana a estas fiestas también a la cartera para proveernos de todo lo que necesitabamos para pasarlo en grande. Pero después de dar la primera respuesta nos encontramos en el mismo lugar: sentados y sin un “duro”.
Aunque sea diciembre el mes de la doble -de ese dinerillo extra que nos viene tan bien- si analizamos lo que ocurre es lo siguiente: cada español de a pie gasta unos 900 euros en navidad según la última media del INE. Por lo que nos encontramos, que además del sueldo nos gastamos la doble, así al terminar las navidades tenemos la cuenta corriente en números rojos. ¿Será por esta escasez por lo que también muchos deciden justo entonces ponerse a dieta? ¿O será la excusa de siempre?: ¡Buf, como he cogido con el turrón como unos 5 kilos voy a comer un poco menos!...
Pero aparte de no gastar gracias a los kilos extra y a otros métodos particulares de ahorro (cerdos de hucha); nuestra economía se enfrenta a otra gran enermiga de la cuesta de enero: Las REBAJAS en fluorescente, en letras mayúsculas que se caen de los escaparates por dentro y por fuera, en los catálogos de alimentación y en los periódicos; en productos textiles, menaje, alimentación, servicios... consumo en general.
En esta época inundamos los comercios, y los vemos abarrotados de gente y de prendas que días atrás no estaban: quizá, de la temporada pasada que vuelve a ocupar estantes con precios bajos que son auténticas gangas... pero ni si quiera eso nos importa, el caso es adquirir algo. Las REBAJAS, esa enemiga íntima que nos lleva a la locura: a agarrar de la pechera si hace falta al que ha cogido nuestro hermoso producto que hemos visto con anterioridad, y analizado y probado... ¡¡¡y que se disponen a arrebatarnos después de tanto esfuerzo!!!
Incluso nos pegamos también por pagar, por no tener que aguantar las colas horribles que se originan en todos lados de casi una hora de paciencia... Conclusión: Son las REBAJAS en dos palabras.
Pero después de desplegar a lo largo y ancho a otro de nuestros mayores enemigos de nuestra capacidad adquisitiva, diremos que en esta cuesta de enero también interviene el alto IPC que estamos sufriendo desde que empezamos con el euro y que tenemos que pagar al subir y subir como la espuma, a pesar de que parece que en euros es menor... ¡bah... el pan me cuesta sólo 0.60!... que traducidos en realidad son 100 de las antiguas pesetas, por lo que en realidad el IPC no es ni de un 3% ni de un 20% sino de un real 66%.
Segunda Conclusión de la cuesta de enero que hasta a finales se nos puede hacer insoportable: pónganse a dieta, coman cada día de primero: un caldo del hueso de jamón que se comieran en estas navidades (eso sí reutilícenlo varias veces), de segundo las cajas de langostinos congelados y otros sucédaneos sobrantes, y de postre los polvorones y otras delicias que aún perduren en sus despensas, y sobre todo no salgan de casa y por nada del mundo miren un escaparate.
Aunque sea diciembre el mes de la doble -de ese dinerillo extra que nos viene tan bien- si analizamos lo que ocurre es lo siguiente: cada español de a pie gasta unos 900 euros en navidad según la última media del INE. Por lo que nos encontramos, que además del sueldo nos gastamos la doble, así al terminar las navidades tenemos la cuenta corriente en números rojos. ¿Será por esta escasez por lo que también muchos deciden justo entonces ponerse a dieta? ¿O será la excusa de siempre?: ¡Buf, como he cogido con el turrón como unos 5 kilos voy a comer un poco menos!...
Pero aparte de no gastar gracias a los kilos extra y a otros métodos particulares de ahorro (cerdos de hucha); nuestra economía se enfrenta a otra gran enermiga de la cuesta de enero: Las REBAJAS en fluorescente, en letras mayúsculas que se caen de los escaparates por dentro y por fuera, en los catálogos de alimentación y en los periódicos; en productos textiles, menaje, alimentación, servicios... consumo en general.
En esta época inundamos los comercios, y los vemos abarrotados de gente y de prendas que días atrás no estaban: quizá, de la temporada pasada que vuelve a ocupar estantes con precios bajos que son auténticas gangas... pero ni si quiera eso nos importa, el caso es adquirir algo. Las REBAJAS, esa enemiga íntima que nos lleva a la locura: a agarrar de la pechera si hace falta al que ha cogido nuestro hermoso producto que hemos visto con anterioridad, y analizado y probado... ¡¡¡y que se disponen a arrebatarnos después de tanto esfuerzo!!!
Incluso nos pegamos también por pagar, por no tener que aguantar las colas horribles que se originan en todos lados de casi una hora de paciencia... Conclusión: Son las REBAJAS en dos palabras.
Pero después de desplegar a lo largo y ancho a otro de nuestros mayores enemigos de nuestra capacidad adquisitiva, diremos que en esta cuesta de enero también interviene el alto IPC que estamos sufriendo desde que empezamos con el euro y que tenemos que pagar al subir y subir como la espuma, a pesar de que parece que en euros es menor... ¡bah... el pan me cuesta sólo 0.60!... que traducidos en realidad son 100 de las antiguas pesetas, por lo que en realidad el IPC no es ni de un 3% ni de un 20% sino de un real 66%.
Segunda Conclusión de la cuesta de enero que hasta a finales se nos puede hacer insoportable: pónganse a dieta, coman cada día de primero: un caldo del hueso de jamón que se comieran en estas navidades (eso sí reutilícenlo varias veces), de segundo las cajas de langostinos congelados y otros sucédaneos sobrantes, y de postre los polvorones y otras delicias que aún perduren en sus despensas, y sobre todo no salgan de casa y por nada del mundo miren un escaparate.


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