jueves, mayo 04, 2006

SOBRE EL ARTE(11-12-2004)

El cubismo, el impresionismo, el sensismo, el romanticismo, el barroco, el gótico, el espiritualismo, sobre la experiencia y sobre otros muchos ismos se sostiene la creación del arte en la mayoría de los tiempos: desde la prehistoria, pasando por la antigua Grecia, hasta la actualidad. Pero es más hoy en día, desde el siglo pasado –XX– hasta estos primeros pasos del XXI, cuando ha surgido la polémica sobre el arte con la pregunta siguiente:

¿Todo lo que se crea es arte?

En contestar a esta cuestión los artistas se dividen, no en dos posiciones sino en multitud, y expresarse es sumamente complicado. Los hay férreos defensores de la innovación a ultranza, e incluso a lo absurdo o abstracto, y también los seguidores de la posición más clásica de arte: lo asumible por la percepción humana. Pero sin duda más complicado que contestar a esta pregunta es explicar o demostrarlo con el arte, es decir: por ejemplo poner en duda la belleza y la entendibilidad de “Las Meninas” de Velázquez, y vanagloriar al contemplar la originalidad de trazos del “Guernica” de Picasso –cuadro que según todos, y en palabras del autor, significaba el bombardeo de Guernica– pues no, en realidad lo pintó para un concurso taurino donde no tuvo mucho éxito, y en el que según sus apuntes representaba la cogida de un célebre “matador” de la época. Después observando el poco éxito que había tenido lo presentó a otro certamen con el nombre de “Guernica” cambiando su significado (no por eso deja de ser sobrecogedor), y entonces tuvo mucho más éxito... llegando hasta nuestros días representando el horror, en realidad, de la cogida de un torero y la plaza entera.

Como este, ha habido muchos casos en cuestiones de arte (según los autores): una taza del water con un pez muerto en su interior (representa una pecera de peces muertos), un garabato negro sobre un lienzo blanco (la rebeldía), unas botas llenas de cerillas (el duro caminar de los días), o bien otras absurdeces que premian, como es el caso de un artista que presentó a concurso una habitación pintada de blanco donde en el centro había una bombilla que se encendía al pasar alguien (como en los baños de algunos lugares) y por ser una obra excelente según el jurado le dieron nada menos que 2 millones de euros.

Entonces luego tenemos a aquel amante del arte, que para dar un escarmiento público, envía a un certamen inglés conocidísimo un lienzo “abstracto” y por supuesto gana... pues bien al ir a la entrega lleva al verdadero artista de la obra: su hijo de un año. Como es de suponer, el jurado para quitarse el muerto de encima, asumieron la brillante idea: “en aquel bebé de un año, habían descubierto un brillante genio”.

Las ironías de esto es que el público se retira de este tipo de arte, porque al no ser “entendidos” no se sienten con derecho a dar su sincera opinión, no comprenden, no sienten, no les trasmite nada: una obra de teatro donde uno da brincos como un loco sobre un andamio, o un libro al que parecen que se le están cayendo las letras. Pero desde aquí les animo: no hay nada más entendido que el gusto de cada uno.

Para concluir quisiera añadir, que la experimentación con las técnicas es incluso necesaria para el artista, innovar, crear, no poner límites a su arte; de hay nacieron muchos estilos: el impresionismo (del que soy devota), el estilo abstracto, el barroco, el gótico... etc. Pero de pasar de eso a decir que la gente es ignorante por no saber apreciar esas maravillas que se les ofrece, es una tremenda estupidez, porque no hay mejor crítico que el espectador, ni mejor determinante de pasar a la historia.

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