FANTASIA Y LAS LETRAS AZULES DEL PAPEL AMARILLO(14-12-2004)
Fantasía, en mi opinión, es la película de la ilusión por excelencia. Era yo muy pequeña cuando la vi y además de contribuir a que las escobas por un tiempo me dieran pavor, también avivó la imaginación primeriza que después se instalaría en mí en forma de escritura. Desde entonces hasta en los sueños las palabras me persiguen:
“Me puse los auriculares y me senté en una de las butacas negras que había en la sala de lectura de la biblioteca, con un libro gris entre las manos. Miré el reloj y seguidamente a la primera página de aquel libro misterioso. Aquel contraste de colores lo hacía un libro muy original, la portada gris no me hacía pensar que por dentro estaría lleno de páginas amarillas y de letras azules.
Era un libro simpático, curioso, no tenía nada que ver con otros que había leído hasta entonces... libros de hojas blancas o amarillentas, con letras pequeñísimas y oscuras... letras muy tristes.
No tardé en introducirme en la historia. Contaba el cuento de la princesa A encerrada en una jaula de IES y JOTAS; había sido atrapada por una tribu de EMES de la selva tropical ERRE MUDA.
Tuve el impulso de saltar dentro del libro y así lo hice. Quería rescatar de aquel encierro a la princesa convirtiéndome en el príncipe O, que volando en un dragón rojizo al que puse de nombre P de fuego, llegué a la montaña UVE DOBLE donde se encontraba mi princesa encerrada.
Clavé mi afilada espada en cuatro indígenas de la entrada, que cayeron sobre una alfombra de hojas secas del árbol chispeante de las EQUIS.
La jaula de la princesa estaba situada en el altar de la diosa Y GRIEGA, así que salté y salté con mi espada para romper la cerradura, que se abría con una llave de EFES que yo en aquel momento no tenía. Y así salvé a mi bella princesa.
Pero con la suerte que tengo siempre en el amor, ella temerosa de mí se alejó. Y yo, príncipe desconsolado, recuerdo que lloré muchísimo.
Y entre todo aquello, como una tonta me desperté llorando en la butaca negra de la sala de lectura... Abrí de nuevo el libro y pasé página a página. Pero para mi sorpresa estaba vacío, ¿qué había pasado con las letras azules y el color de las hojas?
Sólo en la última hoja amarilla, en letras azules podía leerse:
”Gracias por vivir tu propia aventura dentro de este libro”.
Junto a la frase vi a todas las letras azules de aquel libro bailando una danza extraña entorno a un fuego amarillo.”
“Me puse los auriculares y me senté en una de las butacas negras que había en la sala de lectura de la biblioteca, con un libro gris entre las manos. Miré el reloj y seguidamente a la primera página de aquel libro misterioso. Aquel contraste de colores lo hacía un libro muy original, la portada gris no me hacía pensar que por dentro estaría lleno de páginas amarillas y de letras azules.
Era un libro simpático, curioso, no tenía nada que ver con otros que había leído hasta entonces... libros de hojas blancas o amarillentas, con letras pequeñísimas y oscuras... letras muy tristes.
No tardé en introducirme en la historia. Contaba el cuento de la princesa A encerrada en una jaula de IES y JOTAS; había sido atrapada por una tribu de EMES de la selva tropical ERRE MUDA.
Tuve el impulso de saltar dentro del libro y así lo hice. Quería rescatar de aquel encierro a la princesa convirtiéndome en el príncipe O, que volando en un dragón rojizo al que puse de nombre P de fuego, llegué a la montaña UVE DOBLE donde se encontraba mi princesa encerrada.
Clavé mi afilada espada en cuatro indígenas de la entrada, que cayeron sobre una alfombra de hojas secas del árbol chispeante de las EQUIS.
La jaula de la princesa estaba situada en el altar de la diosa Y GRIEGA, así que salté y salté con mi espada para romper la cerradura, que se abría con una llave de EFES que yo en aquel momento no tenía. Y así salvé a mi bella princesa.
Pero con la suerte que tengo siempre en el amor, ella temerosa de mí se alejó. Y yo, príncipe desconsolado, recuerdo que lloré muchísimo.
Y entre todo aquello, como una tonta me desperté llorando en la butaca negra de la sala de lectura... Abrí de nuevo el libro y pasé página a página. Pero para mi sorpresa estaba vacío, ¿qué había pasado con las letras azules y el color de las hojas?
Sólo en la última hoja amarilla, en letras azules podía leerse:
”Gracias por vivir tu propia aventura dentro de este libro”.
Junto a la frase vi a todas las letras azules de aquel libro bailando una danza extraña entorno a un fuego amarillo.”


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