domingo, mayo 07, 2006

MINI ENSAYO: PLAGIOS DE LA HISTORIA(1-2-2005)


Desde principios de la escritura literaria, ya por tiempos de la plenitud egipcia o griega, por la edad media, en las batallas místicas entre Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, en años de Víctor Hugo o Charles Dickens, incluso en nuestro nuevo siglo... se ha extendido por la faz de la tierra la peste negra o en algunos casos la bendición de los Plagios de la Historia.

Estos plagios siempre han sido conocidos y se han dado en todas las artes: escultura, pintura, música... literatura; en algunos casos evidentes y en otros incluso sorprendentes...

Siglos atrás era para un autor plagiado imposible el hecho de hacer valer sus derechos sobre su obra, ya que en la mayoría de los países no había leyes que regularan “los derechos de la propiedad intelectual”... como era el caso de España, que junto con otros países del mundo, carecía de estas leyes. Hoy en día en nuestro país existe el llamado Registro de la Propiedad que con un simple funcionamiento (comprobación y archivo) regula a los autores de todas las artes e ideas (patentes). Aún así hay muchos desalmados que se dan al plagio como muestra artística... aunque ahora es fácil de demostrar ¡¡Ojo, siempre que te encuentres registrado!!


Pero detallemos algunos casos y relaciones curiosas de plagio literario:


“Esopo y Fedro”: Todos conocen las clásicas fábulas de Esopo, filósofo y sabio griego, que derrochaba ingenio y moral... pues bien, lo curioso de todo esto es que años después de su muerte salieron sus enseñanzas recopiladas en unos volúmenes con un nombre diferente: Fedro. En realidad lo sucedido fue un plagio involuntario, ya que la intención de Fedro (discípulo y amigo durante años de Esopo) no era la de robar protagonismo a éste sino la de transcribir la mayoría de fábulas de su maestro, ya que Esopo jamás escribió ninguna... se limitó sólo a la divulgación oral.

“San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús”: Ambos santos, ambos escritores y poetas, ambos con inquietudes literarias y místicas, ambos amigos y algo más según las malas lenguas. Dejando lo santo en una parte diremos que Teresa de Jesús, la monja carmelita, y Juan de la Cruz, el monje de la misma congregación, mantuvieron relación epistolar durante mucho tiempo y según las malas lenguas alguna más física. Juan era confesor, devoto y ferviente admirador de Teresa, de la que bebió escritos y sentimientos... y en algunos momentos esta admiración por sus letras “según expertos” se convirtió en poemas idénticos, pero con más calidad a los de Teresa pero con el nombre de Juan de la Cruz. En este caso a la monja le pareció hasta divertido este plagio “diremos” involuntario. La diferencia evidente entre uno y otro era la calidad literaria, ya que Teresa para verse publicada y leída por todos tuvo que rebajar su calidad (no signifíca que no la tuviera), por el contrario Juan de la Cruz tuvo el privilegio de publicar como le pareció. Éste escribió similando un comienzo de Teresa:

En una noche oscura, ¡Oh noche que guiaste!
con ansias, en amores inflamada, ¡Oh noche amable más que la alborada!
¡oh dichosa ventura!, ¡Oh, noche que juntaste
salí sin ser notada, Amado con amada,
estando ya mi casa sosegada. Amada en el Amado transformada.
A oscuras y segura, En mi pecho florido,
por la secreta escala disfrazada, que entero para él solo se guardaba,
¡oh dichosa ventura! allí quedó dormido,
a osuras y en celada, y yo le regalaba,
estando ya mi casa sosegada. y el ventalle de cedros aire daba.
En la noche dichosa, El aire de la almena,
en secreto que nadie me veía, cuando yo sus cabellos espacía,
mi yo miraba cosa, con su mano serena
sin otra luz ni guía, en mi cuello hería,
sino la que en mi corazón ardía. y todos mis sentidos suspendía.
Aquesta me guiaba Quedéme y olvidéme,
más cierto que la luz del mediodía, el rostro sobre el Amado;
adónde me esperaba cesó todo y dejéme,
quien yo bien me sabía, dejando mi cuidado
en parte donde nadie parecía. entre las azucenas olvidado.

Y ella: “Una mañana que llovía tanto que no parecer hacía para salir de casa, yo estaba ya tan fuera de deseo, que aunque me pusieran lanzas a los pechos me parece entrara por ella cuantimás agua. Guiéme hasta la iglesia y cuando llegué diome un arrobamiento grande. Parecióme vi anbrir los cielos, no una entrada como otras he visto. Y ví a vuestra merced en el trono...”

“Félix María de Samaniego y Tomás de Iriarte”: Siguiendo de nuevo con las ingenuas fábulas llegamos a otros dos célebres escritores de fábulas, Samaniego e Iriarte. En este caso sí que hablamos de plagio muy voluntario y con alevosía. Samaniego e Iriarte en un principio y durante un periodo corto de tiempo fueron íntimos amigos... en dos palabras se adoraban. Iriarte vivía en Madrid y se ofreció para gestionar las publicaciones de varios libros de fábulas de su amigo Samaniego residente por entonces en el País Vasco, éste confiado envió todo su material a Iriarte, y cual fue sorpresa cuando contempló sus publicaciones con un nombre distinto de autor: Tomás de Iriarte. El caso de Los dos conejos:


Por entre unas matas ”Sí, replica el otro, En esta disputa
seguido de perros por allí los veo... llegando los perros,
(no diré corría) Pero no son galgos.” pillan descuidados
volaba un conejo. ”Pues ¿qué son?”-“Podencos” a mis dos conejos.
De su madriguera ”¡Qué! ¿podencos dices?” Los que por cuetiones
salió un compañero, ”Sí, como mi abuelo.” de poco momento
y le dijo: “Tente, ”Galgos y muy galgos: dejan lo que importa,
amigo ¿qué es esto?” Bien visto lo tengo.” llévense este ejemplo.
”¿Qué ha de ser? responde: ”Son podencos:vaya
Sin aliento llego... que no entiendes de eso.”
Dos pícaros galgos” Son galgos, te digo.”
me vienen siguiendo.” ”Digo que podencos.”

Hasta aquí Samaniego, Iriarte añadió: No debemos detenernos en cuestiones frívolas olvidando el argumento principal.

“José de Espronceda y Fontan”: Espronceda autor de la célebre Canción del Pirata sigue muy de cerca en este poema la línea del poema francés de Fontan, que escribió algunos años antes que apereciera la Canción del Pirata el poema Chant des pirates; el que Espronceda tradujo y mejoró con creces, al igual que en el caso siguiente fue un plagio perfecto:

“Bécquer y Heine”: Plagio perfecto. Bécquer, nuestro romántico por excelencia, con el que todos hemos sufrido por amor en sus versos... escribió hace años uno de los más hermosos libros de poemas amorosos de la historia, además uno de los dos libros de poesía más vendido en todos los tiempos junto con “20 poemas de amor y una canción desesperada” de Pablo Neruda; Rimas y Leyendas. La primera parte: Rimas, coincide en algunos versos y poemas curiosamente con los versos de Heine. Heine era un poeta alemán algo anterior a Bécquer. Bécquer, ávido lector y con contactos que le distribuían ejemplares de autores extranjeros encontró en Heine, por casualidad, las ideas que necesitaba para realizar su fantástica obra... leyendo a ambos comprobé que se trata de un plagio perfecto, no porque fuera al pie de la letra, sino por ser una lectura traducida colosal la que interpretó Bécquer, adaptando algunos de los poemas de Heine a la métrica española... he de decir que las ideas fluyen en el exterior y pueden reescribirse mucho mejor que antes; además Bécquer lo que intentaba sobre todo intentaba imitar aquello que le parecía hermoso, como por ejemplo a su amigo Augusto Ferrán que escribió: Bécquer por contrario:

Los mundos que me rodean Yo me he asomado a las profundas simas
son los que menos me extrañan; de la tierra y del cielo
al que me tiene asombrado y les he visto el fin, o con los ojos
es el mundo de mi alma. o con el pensamiento.
Yo me asomé a un precipicio Más, ¡ay!,de un coraón llegué al abismo,
por ver lo que había dentro, y me incliné un momento,
y estaba tan negro el fondo y mi alma y mis ojos se turbaron:
que el sol me hizo daño luego. ¡tan hondo era y tan negro!

“Campoamor y sus víctimas”: En 1874 es acusado por el periodista Vázquez Muñoz, en el periódico El Globo de haber plagiado frases enteras de nada menos que Víctor Hugo en su obra Así se escribe la historia, Campoamor ni se inmuta al principio por las acusaciones, sólo cuando surge luego el estudioso Valdivia diciendo que se atreve a ampliar la acusación por el plagio a obras de Heine, Sue y Gautier es cuando el poeta comienza a incomodarse... entonces Campoamor junto a sus amigos en distintas publicaciones tratan una defensa imposible, ya que no parece esta muy convincente. Estas explicaciones duran 6 años, hasta 1890. Lo más grave es que se contradice terriblemente, ya que algunas ocasiones decía que mal podía haber copiado a Víctor Hugo por no saber francés, y en otras ocasiones confiesa no conocer esta lengua. Lo llamaremos mal plagio.

“Víctor Hugo y Verdi”: Plagio musical. Víctor Hugo, escritor francés también fue plagiado en su libro “El rey se divierte” por Verdi con su obra “Rigoletto”. Víctor Hugo por aquel entonces padecía una gran crisis económica y a duras penas conseguía publicar sus escritos... en aquel momento triunfaba Verdi con su ópera Rigoletto por todos los rincones de Europa, y con ello también en lo económico; esto escandalizó a Víctor Hugo que comenzó una batalla legal y social por hacer valer sus derechos. Por entonces ni en Francia ni en Europa existían ni los derechos de autor, ni el llamado Registro de la Propiedad, por lo que se puede decir que si hoy en día disfrutamos de ellos fue por la lucha que llevó a cabo Víctor Hugo en Francia, y a su vez Charles Dickens desde Inglaterra.

“Robo de personajes a cara descubierta”: Muchos también fueron los que robaban completamente personajes de los libros que les gustaban con su carácter, sus amores y aventuras, historia y muerte... Algunos célebres son:

· Lope de Vega y Calderón de la Barca: Calderón fue discípulo de Lope, así ocurrió que como en esos tiempos era costumbre Calderón hizo traslado de parte de los personajes y de la historia de Fuenteovejuna al pueblo de Zalamea, en la obra el Alcalde de Zalamea.

· Tirso de Molina (Burlador de Sevilla), José Zorrilla (Don Juan Tenorio) y Lord Byron (con su personaje de Don Juan): Los tres la misma historia, los tres el mismo personaje y el carácter... Nada más que decir, esto es un secuestro evidente.

· Y por último el claro ejemplo de robo, secuestro y demás: Todos saben la mítica historia del encuentro entre Mary Shelly y su esposo, el escritor Lord Byron y su secretario Poly Dory... de aquella reunión nacieron distintas obras terroríficas: Frankestain de Mary Shelly, unas cuartillas emborronadas de poemas de Lord yron y El Vampiro de Poly Dory. Ocurrió lo evidente: al volver a reunirse, Poly Dory tuvo que ausentarse y al leer las obras todos aplaudieron el magnífico libro de Lord Byron: El Vampiro... pero lo grave es que Lord Byron no lo desmintió.

Actualmente, los plagios salen a la luz por cuestión oscura; es decir: Negros que se cansan de estar a la sombra. Vuelvo a explicarme: desde también siglos atrás, los escritores consagrados y con poco tiempo o ya poca imaginación, se han dedicado a vivir de su nombre, publicando pagando por letras de escritores anónimos... vamos que publicaban suyas las novelas de otros:

“Moliere y Corneille”: Moliere el que se reservó el derecho a si mismo a nombrarse el mejor comediógrafo de la historia y del mundo, también disfrutó de uno de los mejores negros que se podían tener entonces: Corneille. Hubo unos años en los que el éxito de Moliere, o más bien su pluma, andaba de secano y en el lado contrario Corneille por entonces disfrutaba de éxito; pero de repente un día éste dejó de publicar y de escribir y Moliere comenzó a publicar y publicar con un éxito arrollador, pero curiosamente las obras de Moliere contaban con un ingrediente particular los arquetipos y los vicios literarios de Corneille...

“Pero Corneille también infringió la ética del plagio... sí, ya que tradujo y adaptó al francés su libro El Cid desde el libro Las Mocedades del Cid, de Guillén de Castro y también otro llamado El mentiroso desde el libro La verdad sospechosa de Juan Ruiz de Alarcón, asegurando inéditas y muy propias estas obras cuando se le acusó formalmente en la prensa francesa.

Otro caso es el de “Dumas y su curioso taller” o “Dumas y compañía, fábrica de novelas”: El maravilloso Dumas (padre), escritor por ejemplo del Conde de Montecristo, se volvió con los años un señor tranquilo y con ganas de disfrutar de la vida. Su actividad social era tan extensa que raro era si tenía tiempo para sentarse a escuchar el silencio de su hogar, aún así era sorprendente el número de publicaciones anuales que llevaba a cabo... la incógnita a la pregunta: ¿de dónde sacaba el tiempo? se desveló cuando fue descubierto un taller de escritores profesionales que tenía a su servicio... Con unas simples directrices de estilo y de una posterior corrección por parte de Dumas, los escritores anónimos escribían y escribían para él. Como el caso de August Maquet que después le llevó a juicio.

Estas rebeliones de los “negros” ha jugado malas pasadas a otros escritores consagrados como Stephen King, Camilo José Cela, Arturo Pérez Reverte (dicen) e incluso a novatas como Ana Rosa Quintana...

Stephen King profesor del miedo se ha visto obligado a verse en algunos casos publicado junto al nombre de uno de sus negros, por miedo (curiosamente) a verse salpicado por la polémica.

Camilo José Cela por su parte, se vio denunciado por otra escritora española por supuesto plagio por el libro La cruz de San Andrés, ganadora del Premio Planeta en. Lo que se ha supuesto que en realidad ocurrió fue que uno de los negros de Cela, cansado de guardar sombra y por venganza, cogió algún capítulo de la novela de esta escritora, hizo unas pequeñas modificaciones y le entregó la novela a Cela, el cual ni corto ni perezoso presentó al Planeta y se vio entonces salpicado por la polémica... Cela murió pero el juicio por plagio sigue a trámite.

Algo similar le ocurrió a Ana Rosa Quintana, la que tuvo que pasar por el mismo trago, cuando en su primera y última novela se vio demandada y enjuiciada por la traición de su negro...en sus palabras lo sucedido fue: que las palabras en su ordenador se mezclaron con sentido asombroso.

Hoy en día uno de los escritores más servidos en polémica es sin duda Arturo Pérez Reverte... que tiempo atrás se vio involucrado también en otro supuesto plagio por su guión para la película Gitano... ¿cómo le da tiempo a escribir tanto? ¿negros?

Para terminar hablaremos de un plagio sucedido y descubierto en el año 2001; la protagonista nada menos que la ganadora del último Premio Planeta Lucía Etxebarría, la víctima, también nada menos que el poeta Antonio Colinas. En aquel año Lucía publicaba en maro un libro de poemas titulado "Estación de Infierno", la obra fue más o menos bien recibida, pero lo cierto es que no tuvo el éxito que esperaba la autora. Pero en octubre todo cambiaba ya que saltó a la luz la siguiente acusación de un periodista de la revista Interviu: "la escritora se apropió de numerosos versos, imágenes y metáforas del poeta leonés Antonio Colinas y los trasladó -en ocasiones de modo literal- a su libro de poemas Estación de infierno (...). Etxebarría después de conversación telefónica considera 'intertextualidad' lo que para muchos puede ser plagio'.

Tiempo después Lucía Etxebarría se manifestó admiradora d
e Antonio Colinas, lo que según ella justificaba sobradamente esta "intertextualidad" que podía leerse en sus poemas: "Todo autor en su obra, sobre todo si se trata de poesía se nutre de referentes y tópicos literarios y homenajea o cita a los maestros a los que admira, no estoy dispuesta a avivar el escándalo porque lo único que conseguiría sería una polémica absurda que tiene más de caza de brujas que de debate literario"

Y la víctima, el poeta leonés Antonio Colinas aseguraba que la noticia le había desconcentrado y eso le produce una enorme pena y pereza. Antes de tomar cartas en el asunto el poeta leyó el libro y comprobó que Lucía no sólo había copiado los versos de su libro Sepulcro en Tarquinia, sino que también de otras publicaciones anteriores como Preludios, Astrolabio, Noche más allá de la noche o Libro de la mansedumbre.

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