domingo, mayo 07, 2006

MANIFIESTO: RESPETO A LA PALABRA(1.3.2005)

“Pido la voz y la palabra…”

–Blas de Otero–

Hoy con la voz pido respeto a la palabra. La misma palabra maltrecha, explotada, herida e injuriada por todos. Es fácil elevarla hasta el firmamento como simple mentira que se hace sobre el mundo, es cada vez más sencillo escribir sobre sus líneas promesas banales que duran tan sólo un momento… y lo único que se consigue es convertirla en sombra, en duda que planea invisible sobre nuestras cabezas.

Hace años, aún una niña, me autonombre poeta y escritora. Fue entonces –cuando en mis manos nació la primera– que prometí serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y así, amarla y respetarla todos los días de mi vida. Por eso es mi deber protegerla. Ella me permite a desnudar mis sentimientos, a derramar estas letras para que lleguen más allá de los ojos y del océano.

***

¿Quién dejó de respetarla?
Para muchos –cantantes, periodistas, políticos, vendedores, teleoperadores, doctores, profesores…, jóvenes, adultos e incluso niños- es su herramienta de trabajo: sobre el papel, en los medios (prensa, televisión, radio…), cara al público… lugares donde las letras son útiles casi siempre. De todos emergen las palabras, agradecidas siempre, convertidas en dibujos, maquilladas en exceso, deshojadas en ofertas, cubiertas de mensajes panfletarios… Y de algunas de estas personas salta la traición a la palabra, quedando herida sin remedio. Un ejemplo claro fue Argentina, amen de otros países: muchos políticos en su eslogan utilizaron eficazmente el poema de amor de Mario Benedetti, Hagamos un trato (…es tan lindo/ saber que usted existe/ uno se siente vivo/ y cuando digo esto/ quiero decir contar/ aunque sea hasta dos/ aunque sea hasta cinco/ no ya para que acuda/ presurosa en mi auxilio/ sino para saber/ a ciencia cierta/ que usted sabe que puede/ contar conmigo.) y después de captar votos, muchos de estos fueron los que hundieron en la ruina al país.

¿Cómo más se deja de respetar a la palabra?
Utilizándola en la ofensa hacia el prójimo, tanto por escrito como verbalmente, en forma de insulto, desprecio o discriminación, provocando con ella maltrato psicológico, complejos y traumas. También con en el engaño o fraude, en forma de timo, aprovechando cualquier medio para ello provocando la desconfianza hacia todo. Y muchas otras maneras que estallan contra el acantilado de la buena fe.

***

Hay un dicho que dice que quien quede libre de culpa que tire la primera piedra. Por eso como yo no estoy libre, y en alguna ocasión también herí con mi voz y mi pluma a la palabra, le pido perdón y emito este manifiesto:

Hoy con la voz pido respeto a la palabra.


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