domingo, mayo 07, 2006

MI VIDA Y MI HIDALGUÍA(15.3.2005)

Vivo a lomos de Rocinante y me hospedo en el molino número cinco, el que atacó a Don Quijote de la Mancha.

Soy de denominación de origen La Rioja, pero nací y me crié en las tierras amarillas del trigo y la vid. Desde mi nacimiento viajé por distintos puntos de la Mancha, por circunstancias de las cuales no quiero acordarme. Pero no olvidaré algunos de aquellos lugares, ya que se han convertido en parte de mi vida.

Crecí varios años en Puerto Lápice, pueblo donde se encuentra situada la Venta del Quijote. Jugué tantas horas en el patio de la venta, que se quedó grabada en mi recuerdo la imagen de latón de Don Quijote, que allí se encuentra. Imaginaba que tanto le había gustado aquel lugar, que decidió volverse estatua de latón en aquel patio tan manchego y quedarse para siempre.

Allí estaba… inerte, junto al abrevadero de caballos, en el cuál me decía, que seguro habría bebido Rocinante. Claro, en mi entendimiento infantil no lograba ubicar el paradero de aquel caballo indomable, lo lógico hubiera sido que estuviera también allí, al lado del hidalgo.

No sólo a Don Quijote y a mí nos había gustado aquel pueblo, que se encontraba al lado de los montes de Toledo, en los cuales se alzaban algunos derruidos molinos de viento. También se ve que a mis padres les gustó mucho, porque aún hoy, no sé por que razón, nos fuimos y volvimos a los dos años a seguir allí con nuestra vida.

Pero como buena hidalga continué mi viaje por la Mancha y después de recorrer Pozuelo de Calatrava, Manzanares y otras pequeñas pedanías, nos ubicamos definitivamente en Miguelturra (de donde son mis raíces) y aquí tomé la decisión de hacerme hacedora de sueños y poeta de bellas historias, como nuestro padre literario Miguel de Cervantes y Saavedra.

Y en esta tierra, hace unos años, me rodeé de algunos Sanchos Panzas y algunas Dulcineas del Toboso, también de rocines flacos y otros asnos y de astutos y villanos. Por que como dice mi abuela: “de todo tiene que haber en esta Viña de la Literatura”.

Y en algún lugar de la Mancha, me encuentro hoy, escribiendo mi vida y mi hidalguía, luchando para que alguna vez me nombren caballero y no dama y recordando a todos y para todos que en nuestro interior tendremos siempre un Don Quijote de la Mancha.

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